
























No responden a dogma ni a demonios: son soldados, asesinos, brujos y especialistas que venden su filo al mejor postor. Surgieron cuando la guerra eterna desbordó la capacidad de las facciones formales, y el combate se convirtió también en un mercado: si hay quien paga, hay quien pelea.
¿Qué define a esta facción?
Estética de profesionales sin bandera: veteranos curtidos, asesinos solitarios, conjuradores errantes, unidades con equipo heterogéneo y marcado carácter individual.
Motivación por contrato, no por fe o ideología: peleán por oro, poder o conveniencia; su lealtad dura lo que dura el pago.
Versatilidad táctica: pueden rellenar huecos, añadir reglas especiales o alterar el estilo del ejército que los contrata.
Ideal para quien quiere incorporar unidades outsider, con historia propia y rol preciso, o para el jugador que disfruta romper moldes de facción con piezas de carácter fuerte y moral flexible.